un día no muy feliz para una mujer, ella se dio cuenta de que la vida era una rueda, todo lo que va,
vuelve, o sino en ese caso podríamos decir un boomeran; pero en fin, más alla de eso, la vida
no es simplemente así:"la vida puede resultar algunas veces un pasillo"; ese fue el pensamiento
de ella, creyó que la vida no siempre es redonda, en algunas circunstancias llega a ser recta y
se compara con eso, con dos paredes que poseen dos puertas y en el medio estamos
nosotros. Cuando el amor llega a nosotros, creemos que estamos preparados para todo y que
lo único que importa es esa persona y nada más; pero no es así, viendo la situación desde
la perspectiva del pasillo, todos nos enamoramos de la puerta de la izquierda, tratamos de
buscar el momento indicado para decir todo lo que nos pasa, pero en realidad, a esa puerta a
la que le hablamos, no le interesa saber de nosotros y de lo que sentimos (en gran parte
de los casos, NO siempre); entonces, esa puerta se cierra en nuestra cara y nos golpea,
pero aún así, quedamos perplejos mirando lo que se cerro y simultaneamente lloramos, nos
sentimos heridos y demás, pero al lado derecho del pasillo, hay una segunda puerta que golpea
llamando a nuestros corazones constantemente y no lo vemos, porque estamos perdidos
esperando a que se vuelva a abrir el lado izquierdo; y cuando realmente persibimos que
la puerta del lado derecho golpea, puede que encontremos lo que realmente llamamos
amor o puede que sea demasiado tarde y perdamos la posibilidad (no quiero decir la 'única'
porque suena un poco desalentador, pero es probable que así sea) de amar y ser felices
con la persona que realmente nos ama porque nos vio desde un principio con otros ojos.
Ella, quien siempre vivió lo mismo, quien se enamoró de imposibles, buscó al hombre ideal en
botellas de agua sucia, un principe en un gallinero y luego quiso hallar un corsel en un panal;
el simple hecho de esperar siempre algo mas del resto, la hacia diferente, ella esperaba un
"te quiero" en lugar de un "¿qué te pasa?"; queria escuchar un "que linda te ves" cuando
estaba en su peor momento y así con diferentes cosas, pero no, jamás logro escuchar todo
eso de un hombre, es más en lugar de un "te quiero" o "¿qué te pasa?", escucho un "¡que histerica
que estas, por dios!" y así fue como dejó de creer en lo que todos llaman AMOR, que para ella no
es más que dos personas jugando a decir que se amaban y no sintiendo que eso en realidad sucedia.
Porque amar en realidad es sentir, desear, querer, sufrir, jugar, reír y llorar a la vez, pero siempre
pensando en lo mismo: 'el amor de tu vida'. ¿Qué más se puede decir después de esto? nada se
compara con los pensamientos ajenos, pero a su vez, nada se iguala al dolor de alguien a quien
le rompieron tantas veces el corazón, que ahora tiene miedo de no poder reunir cada trozo
para volver a formar un corazón, pero esta vez, mucho más fuerte que antes y con muchas
más ganas de ser feliz. Un corazón dividido, roto, despedazado y a su vez infeliz, porque después
de eso, no logró sonreír, no logró ser feliz, por eso, el miedo a perder las fuerzas rondaron
no solo en la forma de ser de ella, sino en su rostro, ella no hablaba, no miraba a los ojos a
nadie, no sonreía y sobretodo, parecía muerta; todo a causa de un dolor, pero un dolor que
producía un intenso nudo en la garganta constante, que por más que se llore, se sufra,
se trate de expresar todo por alguna u otra forma, ya sea con lo que a uno mejor le sale hacer
o intentando cosas nuevas, pero aparte de eso, se necesita tiempo, es lo único que cura el dolor:
el tiempo; debe correr mucha agua bajo el puente para que se pueda empezar de cero otra
vez con un corazón reconstruido.

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