renuncié a ser un mendigo.
Hoy me siento emperador
por la fuerza con que vivo.
Es que tengo una esperanza
más grande que mis anhelos,
y sé que de mi destino
yo soy el unico dueño.
He aprendido a disfrutar
de la lucha por mis sueños
y que puedo ser feliz
si valoro lo que tengo.♥

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